Los días terrenales

PRI: Crónica del fin, la serie

Acabo de ver hace unos días la serie PRI: Crónica del fin, dirigida por Denise Maerker y estrenada por ahí de la segunda mitad de 2025 pero que no me había dado el tiempo para verla. Me ha parecido muy buena, y me produjo una sensación de remembranza muy especial porque de alguna manera es una crónica de mi proceso de politización visto desde una perspectiva generacional.

Ya he dicho en otras ocasiones que yo formo parte de la generación que teníamos entre dieciocho y veinte años cuando surgió el EZLN y asesinaron a Luis Donaldo Colosio, acontecimientos que nos terminaron marcando sin que necesariamente viniéramos de una militancia o afinidad ni con la izquierda ni con el PRI, que era mi caso.

Jamás he votado a, ni he tenido simpatía política con, el PRI, y en esos momentos de mitad de mi carrera más o menos tampoco es que me considerara “de izquierda”, que es algo que sucedería después de mi estudios en Inglaterra y en España, que fue cuando, partiendo de una pasión formateada por la lectura de Vasconcelos gracias a la influencia de mi abuelo materno, leí y estudié historia, filosofía, teoría política y marxismo (Marx,  Debray, Lenin, Gramsci, Lukacs, José Revueltas, Gustavo Bueno) de manera ya sistemática, habiéndoseme definido entonces, sin olvidar nunca la obra del titánico Andrés Molina Enríquez, una plataforma de criterios y coordenadas materialistas y de socialismo político genérico como negación del individualismo metodológico al que luego se añadiría el pensamiento de Jorge Abelardo Ramos, para terminar encuadrándose todo dentro de una matriz sui generis de nacionalismo revolucionario populista (entendiendo al populismo en un sentido aristotélico-maquiavélico, es decir, como un anti-elitismo), bolivariano y vasconceliano. 

Yo nací en 1974, con lo cual la estructura de la serie de Maerker, ya digo, se acopla casi que puntualmente con la trayectoria de mi vida, con una secuencia acomodada en las siguientes etapas: 1) La fisura 1975 –1982, 2) La fractura 1986 –1988, 3) La implosión 1988 –1994, 4) El colapso 1994 – 2000 y 5) El regreso y la parodia 2000 – 2024.

El hilo conductor de la serie es una conversación entre los distintos actores (expresidentes y políticos que estuvieron en el primer plano de los acontecimientos desde los tres principales partidos políticos nacionales de aquellos tiempos: PRI, PAN y el hoy extinto PRD) que nunca tiene lugar en los hechos como tal sino que es hilvanada a través del diálogo que cada uno de ellos tiene individualmente con Maerker, y que visto panorámicamente ofrecen un documento de análisis histórico ciertamente interesante y valioso.

De la nómina de protagonistas faltaron Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Manuel Camacho Solís, fallecidos todos, y los expresidentes Ernesto Zedillo, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, que no están por no sabemos qué razón particular aunque, en el caso de Calderón, es posible imaginarlo. Esto significa que, por cuanto a las perspectivas de los expresidentes, el único testimonio directo con el que se cuenta esta historia es el de Salinas de Gortari, Vicente Fox y Enrique Peña Nieto.

De los tres, el que más repugnancia me produce, por su imbecilidad y estulticia, es Vicente Fox, seguido muy de cerca por Peña Nieto aunque su cinismo, no me pregunten por qué, termina produciéndote una extraña simpatía. Ninguno supo nunca por qué llegaron ahí y cuál era el significado de su papel y función. Salinas de Gortari es otra cosa.

La secuencia de los títulos, me parece a mí, quiere significar una metáfora arquitectónica a través de la que se da cuenta del derrumbe de un edificio, el PRI, que habría comenzado a mostrar fisuras (1975-1982) luego de la crisis de 1968. La fractura (1986-1988) tiene lugar cuando la tendencia nacional-revolucionaria (Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez) rompe con la liberal-social y tecnocrática (De la Madrid, Salinas de Gortari, Camacho Solís como bisagra). La implosión (1988-1994) habría sido el asesinato de Colosio, acontecimiento con el que se cerró el ciclo iniciado en 1929 por Plutarco Elías Calles cuando creó el PNR para dejar de matarse por la presidencia de la república. El colapso (1994-2000) vino a ser la presidencia de Zedillo, que administra la crisis económica y perfila la pérdida de la presidencia del PRI marcando una “sana distancia” con el partido que, en realidad, despreciaba.

El regreso y la parodia (2000-2024), por último, fue el período en el que el PAN gobierna junto con el PRI (Pacto por México), que a su vez logra recuperar la presidencia con una candidatura de telenovela y frívola que ya no logra contener el tsunami social de López Obrador traducido políticamente en el triunfo electoral de 2018, para terminar en la presidencia del PRI de Alejandro Moreno Cárdenas con la consecuencia de propiciar como reacción la salida en desbandada de la generación de políticos priistas formados en todo ese período al igual que yo más o menos y que hoy tienen entre 50 y 60 años (Aurelio Nuño, Claudia Ruiz Massieu, Miguel Ángel Osorio Chong), y que termina en el desembarco de casi todos en el partido Movimiento Ciudadano, de gelatinosa y blanda ideología liberal, progresista y socialdemócrata.

Yo suelo recomendar a mis alumnos tres documentales/películas a través de los que es posible reconstruir la historia política de los últimos cuarenta o cincuenta años de vida política nacional mexicana, y son los siguientes: el documental 1982: La decisión del presidente (2008), producido por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y que trata sobre el colapso del modelo de desarrollo estabilizador de México que desemboca en la nacionalización de la banca por López Portillo; la película Colosio: El asesinato (2012), dirigida por Carlos Bolado y que trata obviamente sobre el asesinato de Colosio; el documental Fraude: México 2006 (2007), de Luis Mandoki, que trata sobre el acenso y explicación histórica y contextual de Andrés Manuel López Obrador como líder de la oposición al régimen del PRI en su conjunto.

A esas tres producciones, habría que añadir la extraordinaria serie de Diego Enrique Osorno 1994 (2019), que trata sobre el conjunto de acontecimientos fundamentales ocurridos en ese año (TLC, EZLN, Colosio, Ruiz Massieu, “error de diciembre”) y, en efecto, PRI: Crónica del fin (2025).

El ejercicio de verlas todas de manera secuenciada e integradora puede resultar sumamente interesante y da para un buen seminario o taller de discusión y análisis político del México de nuestro tiempo.

Publicación original de El Independiente