Nunca había escrito ni sobre Santiago Armesilla ni sobre las Tesis de Gijón, pero ha de saberse que la próxima semana tendré una conversación con él, concretamente el miércoles 21 de octubre, a las 12 horas tiempo de ciudad de México, en su canal de YouTube. Será la tercera vez que conversamos.
Santiago es ya una persona conocidísima por su incansable, admirable y empeñoso trabajo de divulgación filosófica y geopolítica en sus videos, que la verdad no recuerdo desde cuando fue que comenzó a hacerlos además de que lo es también por su obra publicada, que también es copiosa y tiene mucho rigor.
Se trata de un referente consumado, y me he cruzado hasta en Argentina con seguidores suyos incluyendo a un político de muy alta reputación y prestigio que me lo mencionó en una conversación, utilizando alguno de sus argumentos para ponerlos sobre la mesa en la que estábamos hablando sobre política latinoamericana.
Si no recuerdo mal, conocí a Santi Armesilla por ahí de 2006 (no recuerdo bien si fue un poco antes o después), cuando acudí a un encuentro de filosofía en la ciudad de Gijón España donde presenté un documento, publicado después en internet, que titulé “Tesis de Gijón. Hacia la séptima generación de la izquierda”. El título lo pensé inspirándome en el que correspondientemente redactó Lenin como “Tesis de abril”, en abril de 1917.
Ocurre en todo caso que, para promocionar la conversación que tendremos el próximo miércoles 21, Santiago ha preparado una publicación muy generosa en donde explica el significado que tuvo ese texto para su futuro desarrollo, cosa que la verdad me conmovió mucho y me ha puesto a pensar en el sentido de lo que uno hace un poco por el entusiasmo y la energía con los que la vida te va llevando, sin que seas consciente muchas veces del efecto que puede producir lo que vas haciendo, diciendo y escribiendo por ahí sin demasiadas pretensiones.
Pero ya digo que aquel documento sí que tuvo su efecto, y acaso haya sido importante para el despegue de Santiago como un referente de análisis, militancia y acción política que él ya es en una España como la de hoy, tan llena de tantos problemas y, sobre todo, de tantos complejos históricos muchos de los cuales, si no es que todos, nos llegan hasta nosotros los americanos que hablamos español de una manera por demás catastrófica y dañina.
En las Tesis de Gijón lo que yo hice fue exponer el desarrollo que Gustavo Bueno hizo en su imprescindible libro El mito de la izquierda (2003), planteando –resumiendo muchísimo– que, si él computaba seis generaciones de izquierda histórica desde la revolución francesa hasta el presente (la jacobina, la liberal, la anarquista, la socialdemócrata, la comunista y la asiática), acaso era posible perfilar la configuración o surgimiento de una séptima generación de la izquierda, que sería la desarrollada a partir de los fundamentos filosóficos de su teoría política, del estado, de la historia y del imperio en el entendido de que la envergadura y potencia teórica del materialismo filosófico, el sistema de Bueno, es parangonable a las del materialismo histórico de Marx, Engels y Lenin.
Obviamente que una corriente política no se crea por decreto ni con un manifiesto, pero ya vemos que de alguna manera sus frutos sí que dio aquel texto mío de hace ya veinte años.
La conversación con Santiago se realizará justamente en el contexto del 20 aniversario, permítanme ponerlo así, de aquellas Tesis de Gijón, a la luz de todo lo cual han pasado muchas cosas tanto en México como en España lo mismo que en las trayectorias de Santiago y mía que dará mucho tema para la conversación.
Cuando redacté todo aquello se estaba preparando la primera candidatura de López Obrador a la presidencia de México y Morena todavía no existía. Él no llegó sino hasta el 2018 y Morena se fundó primero en 2011 como asociación civil, y luego como partido formalmente reconocido en 2014.
Tampoco existía mi blog La clandestina virtud, que surgió hasta el 2015 cuando andaba sobreviviendo laboralmente en Tabasco un poco a resultas de que tampoco logró ganar AMLO en su segunda candidatura, la de 2012.
Así que estamos a veinte años de las Tesis de Gijón y a diez (once para ser exactos) del nacimiento de mi blog, y aunque yo no soy tan conocido en videos como lo es mi amigo Santi, ya me he cruzado por ahí con amigos y camaradas que me han dicho que donde ellos se formaron fue en mi blog, es decir, que son alumnos de la Escuela de La clandestina virtud.
Esto es parte del balance de dos décadas de trabajo y estudio, y es de lo que, entre otras cosas, conversaré largo y tendido con mi amigo Armesilla el próximo miércoles 21, a las 12 horas tiempo de CDMX, en su canal. Por ahí nos vemos entonces.
Nunca había escrito ni sobre Santiago Armesilla ni sobre las Tesis de Gijón, pero ha de saberse que la próxima semana tendré una conversación con él, concretamente el miércoles 21 de octubre, a las 12 horas tiempo de ciudad de México, en su canal de YouTube. Será la tercera vez que conversamos.
Santiago es ya una persona conocidísima por su incansable, admirable y empeñoso trabajo de divulgación filosófica y geopolítica en sus videos, que la verdad no recuerdo desde cuando fue que comenzó a hacerlos además de que lo es también por su obra publicada, que también es copiosa y tiene mucho rigor.
Se trata de un referente consumado, y me he cruzado hasta en Argentina con seguidores suyos incluyendo a un político de muy alta reputación y prestigio que me lo mencionó en una conversación, utilizando alguno de sus argumentos para ponerlos sobre la mesa en la que estábamos hablando sobre política latinoamericana.
Si no recuerdo mal, conocí a Santi Armesilla por ahí de 2006 (no recuerdo bien si fue un poco antes o después), cuando acudí a un encuentro de filosofía en la ciudad de Gijón España donde presenté un documento, publicado después en internet, que titulé “Tesis de Gijón. Hacia la séptima generación de la izquierda”. El título lo pensé inspirándome en el que correspondientemente redactó Lenin como “Tesis de abril”, en abril de 1917.
Ocurre en todo caso que, para promocionar la conversación que tendremos el próximo miércoles 21, Santiago ha preparado una publicación muy generosa en donde explica el significado que tuvo ese texto para su futuro desarrollo, cosa que la verdad me conmovió mucho y me ha puesto a pensar en el sentido de lo que uno hace un poco por el entusiasmo y la energía con los que la vida te va llevando, sin que seas consciente muchas veces del efecto que puede producir lo que vas haciendo, diciendo y escribiendo por ahí sin demasiadas pretensiones.
Pero ya digo que aquel documento sí que tuvo su efecto, y acaso haya sido importante para el despegue de Santiago como un referente de análisis, militancia y acción política que él ya es en una España como la de hoy, tan llena de tantos problemas y, sobre todo, de tantos complejos históricos muchos de los cuales, si no es que todos, nos llegan hasta nosotros los americanos que hablamos español de una manera por demás catastrófica y dañina.
En las Tesis de Gijón lo que yo hice fue exponer el desarrollo que Gustavo Bueno hizo en su imprescindible libro El mito de la izquierda (2003), planteando –resumiendo muchísimo– que, si él computaba seis generaciones de izquierda histórica desde la revolución francesa hasta el presente (la jacobina, la liberal, la anarquista, la socialdemócrata, la comunista y la asiática), acaso era posible perfilar la configuración o surgimiento de una séptima generación de la izquierda, que sería la desarrollada a partir de los fundamentos filosóficos de su teoría política, del estado, de la historia y del imperio en el entendido de que la envergadura y potencia teórica del materialismo filosófico, el sistema de Bueno, es parangonable a las del materialismo histórico de Marx, Engels y Lenin.
Obviamente que una corriente política no se crea por decreto ni con un manifiesto, pero ya vemos que de alguna manera sus frutos sí que dio aquel texto mío de hace ya veinte años.
La conversación con Santiago se realizará justamente en el contexto del 20 aniversario, permítanme ponerlo así, de aquellas Tesis de Gijón, a la luz de todo lo cual han pasado muchas cosas tanto en México como en España lo mismo que en las trayectorias de Santiago y mía que dará mucho tema para la conversación.
Cuando redacté todo aquello se estaba preparando la primera candidatura de López Obrador a la presidencia de México y Morena todavía no existía. Él no llegó sino hasta el 2018 y Morena se fundó primero en 2011 como asociación civil, y luego como partido formalmente reconocido en 2014.
Tampoco existía mi blog La clandestina virtud, que surgió hasta el 2015 cuando andaba sobreviviendo laboralmente en Tabasco un poco a resultas de que tampoco logró ganar AMLO en su segunda candidatura, la de 2012.
Así que estamos a veinte años de las Tesis de Gijón y a diez (once para ser exactos) del nacimiento de mi blog, y aunque yo no soy tan conocido en videos como lo es mi amigo Santi, ya me he cruzado por ahí con amigos y camaradas que me han dicho que donde ellos se formaron fue en mi blog, es decir, que son alumnos de la Escuela de La clandestina virtud.
Esto es parte del balance de dos décadas de trabajo y estudio, y es de lo que, entre otras cosas, conversaré largo y tendido con mi amigo Armesilla el próximo miércoles 21, a las 12 horas tiempo de CDMX, en su canal. Por ahí nos vemos entonces.
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