Antonio Gramsci | Cuadernos de la cárcel. Tomo IV. Cuaderno 9, 1932 [Miscelánea y Notas sobre el Risorgimento italiano]
¿Qué reflejos ha tenido la tendencia «brescianista» en la literatura de guerra? La guerra ha obligado a los diversos estratos sociales a aproximarse, a conocerse, a apreciarse en el sufrimiento común. ¿Qué han aprendido de la guerra los literatos? ¿Y en general qué han aprendido de la guerra aquellas capas de las que surgen normalmente los más numerosos intelectuales y escritores? Dos líneas de investigación. La primera, la concerniente a la clase social general, puede seguir el material ya seleccionado por el profesor Adolfo Omodeo en la publicación Momenti della vita di guerra. Dai diari e dalle lettere dei caduti que sale por entregas en la Crítica desde hace ya bastante tiempo. La selección de Omodeo presenta un material ya seleccionado, en el sentido nacional-popular, porque Omodeo se propone demostrar cómo ya en 1915 se había formado una conciencia nacional-popular y en la guerra tuvo ocasión de manifestarse y no ya el origen palingenético. Que Omodeo consiga demostrar su suposición es otra cuestión distinta: el caso es que Omodeo tiene una concepción propia de lo que es conciencia nacional-popular, cuyos orígenes culturales son fáciles de rastrear; él es un epígono de la tradición liberal moderada, y el paternalismo democrático y popular se confunde a menudo en él con esa particular forma de conciencia nacional-popular que es más moderada y menos borbonizante.
La literatura de guerra propiamente dicha, o sea debida a escritores «profesionales», ha tenido en Italia diversa fortuna. Inmediatamente después de la guerra fue escasa, y buscó su fuente de inspiración en Le feu de Barbusse. Hubo una segunda oleada, que se produjo después del éxito internacional del libro de Remarque y con el propósito internacional de oponerse a la mentalidad de la literatura pacifista tipo Remarque. Esta literatura es en general mediocre, en todos los sentidos, como arte y como «cultura», o sea como creación práctica de «masas de sentimientos» que se quiere hacer triunfar en el pueblo. Mucha de esta literatura entra perfectamente en el «brescianismo». Ejemplo típico el libro de Curzio Malaparte La rivolta dei santi maledetti que fue presentado en su primera edición como barbussiano y que se ha vuelto brescianesco en una segunda edición.
Debe verse la aportación hecha a esta literatura por el grupo de escritores que pretenden ser llamados «vocianos» y que ya antes de 1914 trabajaban para crear una conciencia nacional-popular moderna: creo que este grupo produjo los mejores libros, por ejemplo el diario de Giani Stuparich. El libro de Ardengo Soffici, aunque Soffici, exteriormente «vociano», tiene una retórica repugnante. Una reseña de esta literatura de guerra dentro de la sección de brescianismo sería muy interesante.
Antonio Gramsci | Cuadernos de la cárcel. Tomo IV. Cuaderno 9, 1932 [Miscelánea y Notas sobre el Risorgimento italiano]
¿Qué reflejos ha tenido la tendencia «brescianista» en la literatura de guerra? La guerra ha obligado a los diversos estratos sociales a aproximarse, a conocerse, a apreciarse en el sufrimiento común. ¿Qué han aprendido de la guerra los literatos? ¿Y en general qué han aprendido de la guerra aquellas capas de las que surgen normalmente los más numerosos intelectuales y escritores? Dos líneas de investigación. La primera, la concerniente a la clase social general, puede seguir el material ya seleccionado por el profesor Adolfo Omodeo en la publicación Momenti della vita di guerra. Dai diari e dalle lettere dei caduti que sale por entregas en la Crítica desde hace ya bastante tiempo. La selección de Omodeo presenta un material ya seleccionado, en el sentido nacional-popular, porque Omodeo se propone demostrar cómo ya en 1915 se había formado una conciencia nacional-popular y en la guerra tuvo ocasión de manifestarse y no ya el origen palingenético. Que Omodeo consiga demostrar su suposición es otra cuestión distinta: el caso es que Omodeo tiene una concepción propia de lo que es conciencia nacional-popular, cuyos orígenes culturales son fáciles de rastrear; él es un epígono de la tradición liberal moderada, y el paternalismo democrático y popular se confunde a menudo en él con esa particular forma de conciencia nacional-popular que es más moderada y menos borbonizante.
La literatura de guerra propiamente dicha, o sea debida a escritores «profesionales», ha tenido en Italia diversa fortuna. Inmediatamente después de la guerra fue escasa, y buscó su fuente de inspiración en Le feu de Barbusse. Hubo una segunda oleada, que se produjo después del éxito internacional del libro de Remarque y con el propósito internacional de oponerse a la mentalidad de la literatura pacifista tipo Remarque. Esta literatura es en general mediocre, en todos los sentidos, como arte y como «cultura», o sea como creación práctica de «masas de sentimientos» que se quiere hacer triunfar en el pueblo. Mucha de esta literatura entra perfectamente en el «brescianismo». Ejemplo típico el libro de Curzio Malaparte La rivolta dei santi maledetti que fue presentado en su primera edición como barbussiano y que se ha vuelto brescianesco en una segunda edición.
Debe verse la aportación hecha a esta literatura por el grupo de escritores que pretenden ser llamados «vocianos» y que ya antes de 1914 trabajaban para crear una conciencia nacional-popular moderna: creo que este grupo produjo los mejores libros, por ejemplo el diario de Giani Stuparich. El libro de Ardengo Soffici, aunque Soffici, exteriormente «vociano», tiene una retórica repugnante. Una reseña de esta literatura de guerra dentro de la sección de brescianismo sería muy interesante.
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