Antonio Gramsci

La política-pasión

Antonio Gramsci | Cuadernos de la cárcel. Tomo III. Cuaderno 8, 1931-1932 [Miscelánea y Apuntes de Filosofía III]

Maquiavelo. El moderno Príncipe. La concepción de Croce, de la política-pasión, excluye los partidos, porque no se puede pensar en una «pasión» organizada y permanente: la pasión permanente es un estado espasmódico. Excluye el partido y excluye todo «plan» de acción concertado preventivamente. Pero la concepción debería ser aplicable también a la guerra y por lo tanto debería explicar el hecho de los ejércitos permanentes. La guerra es un momento de la vida política: por lo tanto es preciso explicar cómo es que la «pasión» pueda convertirse en «deber» moral, de moral política.

Sobre los «planes políticos», que están vinculados a los partidos, o sea a formaciones permanentes, recordar lo que decía Moltke sobre los planes militares: que no pueden ser elaborados y establecidos previamente en todos sus detalles, sino sólo en su núcleo y diseño central, porque las particularidades de la acción dependen en cierta medida de los movimientos del adversario. Para Croce todo esto debería ser absurdo, porque precisamente en los detalles se manifiesta la «pasión». En la crítica a Croce vale el concepto de que la teoría debe estar de acuerdo con la historia, con los hechos de la historia, y no vale ni puede valer la posición negativa de mostrar que una determinada opinión o explicación propuesta no es filosóficamente válida: esta posición es una etapa inicial de la crítica, que no puede satisfacer, porque deja el problema sin resolver.