Antonio Gramsci

Reforma y Renacimiento

Antonio Gramsci | Cuadernos de la cárcel. Tomo III. Cuaderno 7, 1930-1931 [Apuntes de filosofía II y Miscelánea]

Que el proceso actual de formación molecular de una nueva civilización puede ser parangonado con el movimiento de la Reforma puede demostrarse incluso con el estudio de aspectos parciales de ambos fenómenos. El nudo histórico-cultural a resolver en el estudio de la Reforma es el de la transformación de la concepción de la gracia, que «lógicamente» debería conducir al máximo de fatalismo y de pasividad, en una práctica real de actividad y de iniciativa a escala mundial que fue [por el contrario] su consecuencia dialéctica y que formó la ideología del capitalismo naciente. Pero hoy nosotros vemos suceder lo mismo para la concepción del materialismo histórico: mientras que ella, para muchos críticos, no puede derivar «lógicamente» más que en fatalismo y pasividad, en realidad, por el contrario, da lugar a un florecimiento de iniciativas y empresas que asombran a muchos observadores (cfr. extracto de Economisti de Michele Farbman). Si hubiera que hacer un estudio sobre la Unión, el primer capítulo, o incluso la primera sección del libro, debería desarrollar precisamente el material recogido bajo este título «Reforma y Renacimiento». Recordar el libro de Masaryk sobre Dostoievski y su tesis de la necesidad de una Reforma protestante en Rusia, y las críticas de Leon Davidovich en el Kampf de agosto de 1914; es notable que Masaryk en su libro de memorias (La Résurrection d’un État. Souvenir et réflexions, 1914-1918, París, Plon) precisamente en el campo en que la Reforma hubiera debido operar, o sea como determinante de una nueva actitud hacia la vida, actitud activa, emprendedora y con iniciativa, reconoce la aportación positiva del materialismo histórico a través de la obra del grupo que lo encarna. (A propósito de catolicismo y protestantismo y de su actitud recíproca con respecto a la doctrina de la gracia y la de las «obras», recordar que las «obras» en el lenguaje católico tienen muy poco que ver con la actividad y la iniciativa trabajadora y laboriosa, pero tienen un significado restringido y «corporativo»).