Antonio Gramsci

Estado y partidos

Antonio Gramsci | Cuadernos de la cárcel. Tomo III. Cuaderno 7, 1930-1931 [Apuntes de filosofía II y Miscelánea]

La función hegemónica o de dirección política de los partidos puede ser valorada por el desarrollo de la vida interna de los mismos partidos. Si el Estado representa la fuerza coercitiva y punitiva de reglamentación jurídica de un país, los partidos, representando la adhesión espontánea de una élite a tal reglamentación, considerada como tipo de convivencia colectiva en el que toda la masa debe ser educada, deben mostrar en su vida particular interna que han asimilado como principios de conducta moral aquellas reglas que en el Estado son obligaciones legales. En los partidos la necesidad ya se ha convertido en libertad, y de ahí nace el enorme valor político (o sea de dirección política) de la disciplina interna de un partido, y, por lo tanto, el valor de criterio de tal disciplina para evaluar la fuerza de expansividad de los diversos partidos. Desde este punto de vista los partidos pueden ser considerados como escuelas de la vida estatal. Elementos de vida de los partidos: carácter (resistencia a los impulsos de las culturas superadas), honor (voluntad intrépida para defender el nuevo tipo de cultura y vida), dignidad (conciencia de actuar para un fin superior), etcétera.