Fragmentos a su imán

El deseo es

El deseo es la esencia misma del hombre en cuanto es concebida como determinada a hacer algo en virtud de una afección cualquiera que se da en ella, y que activa formas de la voluntad mediante las cuales el entendimiento nos aferra a la pasión comprensiva y aprehensiva en direcciones que se despliegan hacia todos los confines de la realidad y de las cosas. No es lo fundamental ya entonces el disfrute epicúreo mediante el que se desactiva de alguna manera la razón operatoria del cuerpo para dar paso al abandono hacia los sentidos puramente; lo fundamental es el logos de un nuevo tipo, parido por los estoicos, a través del cual el deseo se racionaliza para configurar pautas que determinan los movimientos del cuerpo y del «alma» concebidos como una sola y misma cosa, que es arrastrada por virtud de un empeño iluminado e inspirado por una necesidad que pasa a hacerse inmanente al hombre para afianzarlo en la tierra y en el mundo y a otros cuerpos, pero no ya por causa de una búsqueda de lo sensible y placentero, sino por el placer teorético comparable solamente con una especie yo no sé si de desmesura que se colma mediante la figura que, sólo entonces, y a partir de entonces, se te ofrece ahora sí como una libertad eterna, que es la del entendimiento. Mentis libertas seu beatitudo.

Spinoza/ICR | Abril 13, 2022.

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