Fragmentos a su imán

Fue un lunes

Fue un lunes. El día amaneció soleado. Fue un lunes, pero hasta ahí llega la claridad de mi recuerdo. Después todo se desvanece y se confunde. Porque primero parece que fue hace meses, un lunes de hace meses. Pero ya no puedo saber si se trató de los meses en los que caían sobre la ciudad las hojas del otoño, o si se trataba más bien de la lluvia torrencial del verano. Otras veces es más difuso aún el recuerdo, más dilatado, alcanzando una dimensión platónica en el sentido de lo que decía Platón sobre el origen de las ciudades: que era tan lejano que se perdía en la eternidad haciendo así que fuera la propia ciudad aquello que, en realidad, se transfiguraba en algo eterno.

Fue un lunes y era un día soleado. Tú yacías sobre la cama acostada boca abajo. Sobre tus brazos se acomodaba tu cabeza y tu gesto, mientras dormías, transmitía todo lo que de paz es dable experimentar en la vida. De paz, amor profundo, belleza y plenitud.

Había un eco del cantar lejano de los pájaros lleno de reminiscencias. Y en las afueras el río fluía en una marcha continua sin destino.

Cercas/ICR | Noviembre 4, 2021.

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