El comienzo de este año fue verdaderamente catastrófico para los hispanoamericanos. Fue una catástrofe dantesca y desoladora, de un alcance histórico remontable a la etapa de las guerras de independencia, porque a través de ella se envió un mensaje de fuerza y poder militar aplastante a todo el continente con dedicatoria para todos nuestros estados nacionales de México a Argentina; para que tomáramos nota y quedáramos advertidos.
El 3 de enero, un comando de fuerzas especiales de Estados Unidos ingresó al principal complejo militar de Fuerte Tiuna en Caracas Venezuela, y en cosa de no más de una hora secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores luego de semanas de que una poderosa y amenazante flota naval norteamericana se mantuviera dislocada en el sur del Mar Caribe, muy cerca de las costas de Venezuela.
La flota está integrada por el portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más grande y moderno del mundo, con propulsión nuclear y capacidad para más de 75 aeronaves; un grupo anfibio con varios buques de transporte de tropas y helicópteros; destructores y navieros como el USS Gravely, el USS Donham, el USS Samson y el crucero lanzamisiles USS Lake Erie; el submarino nuclear USS Newport además de miles de efectivos militares listos para entrar en acción nomás se les dé la instrucción de activar la operación de poner “boots on the ground”.
A mí me contaron testigos venezolanos que al principio pensaron que había dado inicio un bombardeo, y que la atmósfera era ciertamente apocalíptica. Después hemos sabido que el grado de letalidad bélica y tecnológica de las tropas norteamericanas era de una superioridad espeluznante, imbatible, y que fue prácticamente imposible oponer resistencia sin perjuicio de que el plan nacional de armar al pueblo para la defensa había sido llevado a vías de efecto.
Al parecer, según corrió la noticia, se activó también un tipo de arma de desorientación sónica descrita por testigos y guardias venezolanos y cubanos del anillo de seguridad de Maduro como una onda sonora sumamente intensa que provocó desorientación severa, parálisis temporal, sangrado nasal y vómitos. En resumidas cuentas: los gringos aplastaron/desactivaron a las fuerzas del Estado venezolano en cosa de minutos, y en poco más de una hora tal vez se llevaron a su jefe de Estado ante las narices del mundo entero.
Lo primero que pensé fue: ¿qué pasaría si algo así se intentara hacer por parte del gobierno norteamericano en México en un caso tal vez extremo pero posible y verosímil? Y supongo que cualquier país del continente podría pensarlo también. ¿Qué capacidad militar, tecnológica y de fuego tenemos para defendernos en una situación tan radical como esta al margen de que estemos de acuerdo o no con el político o presidente de que se trate?
Pensé todo esto desde la consciencia de que, desde el inicio de la segunda administración de Donald Trump, pende sobre México la amenaza latente y persistente y constante de EE.UU. con relación al problema de los cárteles del narcotráfico, muchos de los cuales están declarados ya como grupos terroristas. ¿Es posible entonces que una operación semejante se esté planeando realizar en México en algún momento? Yo no dejo de preguntármelo, de analizarlo y de monitorear analistas nacionales y norteamericanos para tener el mapa de riesgo con la mayor precisión posible.
A todas luces estamos viviendo una situación muy delicada a escala geopolítica. La presidenta y su gobierno están soportando una presión tremenda por parte de EE.UU. y creo que toda la nación y sus instituciones deberían de estar preocupadas por lo que vamos a hacer en términos de defensa, seguridad y orden interno.
Por eso es tan irritante advertir el contraste entre la gravedad de la situación en la que estamos como nación y como estado no ya nada más en México sino en todo el continente hispanoamericano y la superlativa y vergonzosa estupidez que ha mostrado recientemente el INE mediante la publicación de un video con un cretino infantilizado disfrazado de gatito para promover una convocatoria para la comunidad trans como parte de la política de diversidad del Instituto.
Yo tengo más o menos treinta años de militancia política, de estudio y formación, desesperado siempre por todo lo que me falta por leer y aprender y consciente de mi ignorancia, y soy de la generación marcada por el salinismo, el asesinato de Colosio, la emergencia del EZLN, la crisis del 95 y la emergencia descontrolada de esa condena maldita para los mexicanos que son los cárteles del narcotráfico, acontecimientos y variables todos que nos arrojaron a la política al habérsenos mostrado la evidencia de que es muy importante para una sociedad saber quién, cómo y para qué manda, es decir, quién tiene el poder real y efectivo en la sociedad de referencia, y crecí admirando a políticos como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Pablo Gómez, Miguel Basáñez, Manuel Camacho Solís, Rosario Ibarra de Piedra o Andrés Manuel López Obrador entre muchos otros, que consagraron su vida a construir instituciones y partidos y a movilizar a la sociedad para abrir el sistema de poder en México y ventilar la dinámica de rotación de la clase política, que, como dejó dicho Gaetano Mosca, siempre estará ahí.
A mí y a mi generación nos tocó ver surgir al IFE –y luego INE– con una primera nómina de consejeros que merecieron todo nuestro respeto por la calidad intelectual y moral que tenían –pienso principalmente en Miguel Ángel Granados Chapa–, rodeados todos de un aura de heroísmo cívico y republicano, digamos, que nos los hacían ver como soldados de muchas batallas sindicales, periodísticas y también políticas cumpliendo una labor fundamental las crónicas de todo lo cual leíamos en Proceso o La Jornada o en las columnas de Carlos Ramírez, que también fueron fundamentales para nuestra formación en horas de lectura en la antigua cafetería de La Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo que para mí tenían el rango de acontecimientos al ver cómo se escribía la historia ante mis ojos.
Luego de haber visto este video en redes sociales, y de verificar que no era una broma, escribo esto como firme protesta pública por lo que está pasando. Me interesa muy poco la agenda que se promueve con el sujeto del video y de los burgueses y señoritos debilones, sensibles y progres que jamás han leído a Marx o a Molina Enríquez y que se creen que con esto ya son de izquierda, y dudo mucho que tenga el menor interés para la mayoría de la población y para el buen funcionamiento de las instituciones políticas y de seguridad nacional del Estado mexicano en un contexto internacional y hemisférico tan delicado como el que acabo de describir. Porque la democracia debe de estar supeditada también al criterio fundamental de la unidad y la seguridad nacional.
Pero lo que además es exasperante, es que el INE llegue a niveles tan repugnantes de infantilismo luego de todo el esfuerzo que supuso su creación, y que piensen que los mexicanos somos lo suficientemente imbéciles como para aguantar sin decir nada un promocional de nivel de jardín de niños.
El país necesita una clase política seria, severa, firme y valiente, con consciencia histórica, no burócratas woke adocenados y pánfilos y lobotomizados con la ideología de nivel intelectual de Power Point de la diversidad de la Agenda 2030 del doceavo infierno, que piensan que con este tipo de iniciativas infantiles están contribuyendo a la democracia, a la izquierda o al engrandecimiento de la nación.
¿En qué diablos están pensando, en qué gastan sus energías y en qué gastan el presupuesto público? Y más aún, ¿para quién están trabajando? Estados Unidos nos tiene puesta la bota encima, con una flota armada hasta los dientes situada muy cerca del Golfo de México y el INE promoviendo un concurso de ensayo o no sé qué diablos para un colectivo minoritario con cretinos disfrazados de gatitos. Es algo verdaderamente intolerable.
El país y el continente latinoamericano están en una situación muy delicada. Estamos ante un “reset” histórico de por lo menos cien años. Necesitamos instituciones fuertes, dirigentes que sean capaces de sacrificarse por la patria, ejércitos bien armados y preparados y una sociedad instruida y exigente, no promocionales concebidos para un público de débiles mentales.
Los responsables que permitieron esto no están a la altura de la institución que representan, son indignos de ella, y lo único que van a lograr es denigrarla y provocar el hartazgo de la sociedad en su conjunto.
Merecido se lo tendrán, pero que quede en actas que yo no voté por esto ni me formé ni milité en la izquierda política para esto.
El comienzo de este año fue verdaderamente catastrófico para los hispanoamericanos. Fue una catástrofe dantesca y desoladora, de un alcance histórico remontable a la etapa de las guerras de independencia, porque a través de ella se envió un mensaje de fuerza y poder militar aplastante a todo el continente con dedicatoria para todos nuestros estados nacionales de México a Argentina; para que tomáramos nota y quedáramos advertidos.
El 3 de enero, un comando de fuerzas especiales de Estados Unidos ingresó al principal complejo militar de Fuerte Tiuna en Caracas Venezuela, y en cosa de no más de una hora secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores luego de semanas de que una poderosa y amenazante flota naval norteamericana se mantuviera dislocada en el sur del Mar Caribe, muy cerca de las costas de Venezuela.
La flota está integrada por el portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más grande y moderno del mundo, con propulsión nuclear y capacidad para más de 75 aeronaves; un grupo anfibio con varios buques de transporte de tropas y helicópteros; destructores y navieros como el USS Gravely, el USS Donham, el USS Samson y el crucero lanzamisiles USS Lake Erie; el submarino nuclear USS Newport además de miles de efectivos militares listos para entrar en acción nomás se les dé la instrucción de activar la operación de poner “boots on the ground”.
A mí me contaron testigos venezolanos que al principio pensaron que había dado inicio un bombardeo, y que la atmósfera era ciertamente apocalíptica. Después hemos sabido que el grado de letalidad bélica y tecnológica de las tropas norteamericanas era de una superioridad espeluznante, imbatible, y que fue prácticamente imposible oponer resistencia sin perjuicio de que el plan nacional de armar al pueblo para la defensa había sido llevado a vías de efecto.
Al parecer, según corrió la noticia, se activó también un tipo de arma de desorientación sónica descrita por testigos y guardias venezolanos y cubanos del anillo de seguridad de Maduro como una onda sonora sumamente intensa que provocó desorientación severa, parálisis temporal, sangrado nasal y vómitos. En resumidas cuentas: los gringos aplastaron/desactivaron a las fuerzas del Estado venezolano en cosa de minutos, y en poco más de una hora tal vez se llevaron a su jefe de Estado ante las narices del mundo entero.
Lo primero que pensé fue: ¿qué pasaría si algo así se intentara hacer por parte del gobierno norteamericano en México en un caso tal vez extremo pero posible y verosímil? Y supongo que cualquier país del continente podría pensarlo también. ¿Qué capacidad militar, tecnológica y de fuego tenemos para defendernos en una situación tan radical como esta al margen de que estemos de acuerdo o no con el político o presidente de que se trate?
Pensé todo esto desde la consciencia de que, desde el inicio de la segunda administración de Donald Trump, pende sobre México la amenaza latente y persistente y constante de EE.UU. con relación al problema de los cárteles del narcotráfico, muchos de los cuales están declarados ya como grupos terroristas. ¿Es posible entonces que una operación semejante se esté planeando realizar en México en algún momento? Yo no dejo de preguntármelo, de analizarlo y de monitorear analistas nacionales y norteamericanos para tener el mapa de riesgo con la mayor precisión posible.
A todas luces estamos viviendo una situación muy delicada a escala geopolítica. La presidenta y su gobierno están soportando una presión tremenda por parte de EE.UU. y creo que toda la nación y sus instituciones deberían de estar preocupadas por lo que vamos a hacer en términos de defensa, seguridad y orden interno.
Por eso es tan irritante advertir el contraste entre la gravedad de la situación en la que estamos como nación y como estado no ya nada más en México sino en todo el continente hispanoamericano y la superlativa y vergonzosa estupidez que ha mostrado recientemente el INE mediante la publicación de un video con un cretino infantilizado disfrazado de gatito para promover una convocatoria para la comunidad trans como parte de la política de diversidad del Instituto.
Yo tengo más o menos treinta años de militancia política, de estudio y formación, desesperado siempre por todo lo que me falta por leer y aprender y consciente de mi ignorancia, y soy de la generación marcada por el salinismo, el asesinato de Colosio, la emergencia del EZLN, la crisis del 95 y la emergencia descontrolada de esa condena maldita para los mexicanos que son los cárteles del narcotráfico, acontecimientos y variables todos que nos arrojaron a la política al habérsenos mostrado la evidencia de que es muy importante para una sociedad saber quién, cómo y para qué manda, es decir, quién tiene el poder real y efectivo en la sociedad de referencia, y crecí admirando a políticos como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Pablo Gómez, Miguel Basáñez, Manuel Camacho Solís, Rosario Ibarra de Piedra o Andrés Manuel López Obrador entre muchos otros, que consagraron su vida a construir instituciones y partidos y a movilizar a la sociedad para abrir el sistema de poder en México y ventilar la dinámica de rotación de la clase política, que, como dejó dicho Gaetano Mosca, siempre estará ahí.
A mí y a mi generación nos tocó ver surgir al IFE –y luego INE– con una primera nómina de consejeros que merecieron todo nuestro respeto por la calidad intelectual y moral que tenían –pienso principalmente en Miguel Ángel Granados Chapa–, rodeados todos de un aura de heroísmo cívico y republicano, digamos, que nos los hacían ver como soldados de muchas batallas sindicales, periodísticas y también políticas cumpliendo una labor fundamental las crónicas de todo lo cual leíamos en Proceso o La Jornada o en las columnas de Carlos Ramírez, que también fueron fundamentales para nuestra formación en horas de lectura en la antigua cafetería de La Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo que para mí tenían el rango de acontecimientos al ver cómo se escribía la historia ante mis ojos.
Luego de haber visto este video en redes sociales, y de verificar que no era una broma, escribo esto como firme protesta pública por lo que está pasando. Me interesa muy poco la agenda que se promueve con el sujeto del video y de los burgueses y señoritos debilones, sensibles y progres que jamás han leído a Marx o a Molina Enríquez y que se creen que con esto ya son de izquierda, y dudo mucho que tenga el menor interés para la mayoría de la población y para el buen funcionamiento de las instituciones políticas y de seguridad nacional del Estado mexicano en un contexto internacional y hemisférico tan delicado como el que acabo de describir. Porque la democracia debe de estar supeditada también al criterio fundamental de la unidad y la seguridad nacional.
Pero lo que además es exasperante, es que el INE llegue a niveles tan repugnantes de infantilismo luego de todo el esfuerzo que supuso su creación, y que piensen que los mexicanos somos lo suficientemente imbéciles como para aguantar sin decir nada un promocional de nivel de jardín de niños.
El país necesita una clase política seria, severa, firme y valiente, con consciencia histórica, no burócratas woke adocenados y pánfilos y lobotomizados con la ideología de nivel intelectual de Power Point de la diversidad de la Agenda 2030 del doceavo infierno, que piensan que con este tipo de iniciativas infantiles están contribuyendo a la democracia, a la izquierda o al engrandecimiento de la nación.
¿En qué diablos están pensando, en qué gastan sus energías y en qué gastan el presupuesto público? Y más aún, ¿para quién están trabajando? Estados Unidos nos tiene puesta la bota encima, con una flota armada hasta los dientes situada muy cerca del Golfo de México y el INE promoviendo un concurso de ensayo o no sé qué diablos para un colectivo minoritario con cretinos disfrazados de gatitos. Es algo verdaderamente intolerable.
El país y el continente latinoamericano están en una situación muy delicada. Estamos ante un “reset” histórico de por lo menos cien años. Necesitamos instituciones fuertes, dirigentes que sean capaces de sacrificarse por la patria, ejércitos bien armados y preparados y una sociedad instruida y exigente, no promocionales concebidos para un público de débiles mentales.
Los responsables que permitieron esto no están a la altura de la institución que representan, son indignos de ella, y lo único que van a lograr es denigrarla y provocar el hartazgo de la sociedad en su conjunto.
Merecido se lo tendrán, pero que quede en actas que yo no voté por esto ni me formé ni milité en la izquierda política para esto.
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