Frente de Cultura Popular

Hoja de estudio No. 6 ~ Técnica, ciencia y desarrollo

La aplicación de las fuerzas naturales y de la ciencia

Karl Marx / Manuscritos, 1861-1863 / Frente de Cultura Popular

La gran producción (la cooperación en amplia escala y el empleo de las máquinas) subordina ante todo en gran escala las fuerzas de la naturaleza —el viento, el agua, el vapor, la electricidad— al proceso inmediato de producción, transformándolas en agentes del trabajo social. (En las formas precapitalistas de la agricultura el trabajo humano no es más que una ayuda del proceso natural que por otra parte no controla.) Estas fuerzas de la naturaleza, en cuanto tales, no cuestan nada. No son producto del trabajo humano. Pero la apropiación de las mismas se produce sólo con la ayuda de las máquinas que, en cambio, tienen un costo, en cuanto ellas mismas son un producto del trabajo pasado. Por esto las fuerzas de la naturaleza, como agentes del proceso del trabajo, son apropiadas sólo gracias a las máquinas también por los propietarios de estas últimas.

Como estos agentes naturales no cuestan nada, ellos entran en el proceso del trabajo sin entrar en el proceso del aumento del valor. Ellos hacen productivo el trabajo sin aumentar el costo del producto, sin aumentar el valor de la mercancía. Por el contrario, disminuyen el valor de cada mercancía aumentando la masa de las mercancías producidas en el mismo tiempo de trabajo, es decir disminuyendo el valor de cada una de las partes correspondientes de esta masa. Como estas mercancías entran en la reproducción de la fuerza de trabajo, disminuye también el valor de la fuerza de trabajo, o sea que se reduce el tiempo de trabajo necesario para la producción del salario y se aumenta el plustrabajo. En este sentido las fuerzas de la naturaleza son apropiadas por el capital mismo, y no porque ellas aumenten el valor de las mercancías sino porque ellas entran en el proceso del trabajo sin entrar en el proceso de incremento del valor. La utilización de estas fuerzas de la naturaleza en vasta escala es posible sólo donde pueden emplearse las máquinas en gran escala y donde, en consecuencia, se usa también una masa de obreros correspondientes a ellas y la cooperación de estos obreros subordinados al capital.

El empleo de los agentes naturales —en una cierta medida su incorporación en el capital— coincide con el desarrollo de la ciencia como factor autónomo del proceso productivo. Si el proceso productivo deviene esfera de la aplicación de la ciencia, entonces, por el contrario, la ciencia deviene un factor, una función, del proceso productivo. Cada descubrimiento se convierte en la base de nuevos inventos o de un nuevo perfeccionamiento de los modos de producción. El modo capitalista de producción coloca primero las ciencias naturales [XX:126] al servicio inmediato del proceso de producción, cuando el desarrollo de la producción suministra, en cambio, los instrumentos para la conquista teórica de la naturaleza. La ciencia obtiene el reconocimiento de ser un medio para producir riqueza, un medio de enriquecimiento.

De este modo los procesos productivos se presentan por primera vez como problemas prácticos, que sólo se pueden resolver científicamente. La experiencia y la observación (y las necesidades del mismo proceso productivo) alcanzan ahora por primera vez un nivel que permite y hace indispensable el empleo de la ciencia.

La explotación de la ciencia y el progreso teórico de la humanidad

El capital no crea la ciencia sino que la explota apropiándose de ella en el proceso productivo. Con esto se produce simultáneamente la separación de la ciencia, en cuanto ciencia aplicable a la producción, del trabajo inmediato, mientras que en las precedentes fases de la producción la experiencia y el intercambio limitado de los conocimientos estaban inmediatamente vinculados al trabajo mismo; no se desarrollaban como fuerza separada e independientemente de ella y por lo tanto en su conjunto no habían ido nunca más allá de los límites de la tradicional colección de recetas existentes desde hacía mucho tiempo y que sólo desarrollaban muy lentamente y de forma gradual (estudio empírico de los secretos de cada artesanía). El brazo y la mente no estaban separados…

Así como por máquina entendemos la “máquina del patrón” y por su función la “función del patrón” en el proceso productivo (en la producción), así también es la situación de la ciencia que se encarna en esta máquina, en los modos de producción, en los procesos químicos, etc. La ciencia interviene como fuerza extraña, hostil al trabajo, que lo domina, y su aplicación es, por una parte, acumulación y, por otra, desarrollo, en ciencia, de testimonios, de observaciones, de secretos de la artesanía, adquiridos por vías experimentales para el análisis del proceso productivo y aplicación de las ciencias naturales en el proceso material productivo; y como tal se basa del mismo modo en la separación de las fuerzas espirituales del proceso del conocimiento, testimonios y capacidades del obrero individual, como la acumulación y el desarrollo de las condiciones de producción y su transformación en capital se basan en las privaciones del obrero de estas condiciones, en la separación del obrero de las mismas. Además, el trabajo en fábrica deja al obrero sólo el conocimiento de algunos procedimientos: por esta razón han sido anuladas las leyes sobre el aprendizaje, mientras que la lucha del estado, etc., para que los niños de la fábrica aprendiesen por lo menos a leer y a escribir demuestra cómo esta aplicación de la ciencia al proceso de producción coincide con la represión de todo desarrollo intelectual en el curso de este proceso. En realidad, a pesar de esto se ha constituido un pequeño grupo de obreros sumamente calificados; sin embargo el número de ellos no tiene ninguna relación con las masas de obreros “privados de conocimientos” (entkenntnisten).

[XX-1263]. Por otra parte resultan igualmente evidentes los siguientes hechos: el desarrollo de las ciencias naturales (que por otra parte forman la base de cualquier conocimiento), como el de cualquier noción (que se refiera al proceso productivo), se produce nuevamente sobre la base de la producción capitalista que, por primera vez, suministra en amplia medida a las ciencias los medios materiales de investigación, de observación y de experimentación. Los hombres de ciencia, en la medida que las ciencias son utilizadas por el capital como medio de enriquecimiento, y por lo tanto se convierten ellas mismas en medio de enriquecimiento incluso para los hombres que se ocupan del desarrollo de la ciencia, se hacen recíproca competencia en los intentos por encontrar una aplicación práctica de la ciencia. Por otra parte el invento deviene una especie de artesanía. Por esto, junto a la producción capitalista, el factor científico se desarrolla conscientemente por primera vez a un determinado nivel, se emplea y constituye en dimensiones tales que las épocas precedentes no podían concebir. [XX-1265] Sólo la producción capitalista transforma el proceso productivo material en aplicación de la ciencia en la producción, en ciencia puesta en práctica, pero sólo sometiendo el trabajo al capital y reprimiendo el propio desarrollo intelectual y profesional.

[XX-1279] En el siglo XVIII el progreso en el campo de las matemáticas, de la mecánica, de la química, y los descubrimientos en Inglaterra, Francia, Suecia y Alemania, se produjeron casi simultáneamente. El mismo fenómeno se verificó también para los inventos, por ejemplo en Francia. Pero el empleo de los mismos en el sentido capitalista se realizaba entonces sólo en Inglaterra, porque sólo allí las relaciones económicas estaban tan desarrolladas como para hacer posible la explotación del progreso científico por parte del capital. (En esto tuvieron una importancia decisiva sus relaciones agrarias y sus posesiones coloniales).

Marx, K. (1982), Progreso técnico y desarrollo capitalista: Manuscritos 1861-1863. Cuadernos de Pasado y Presente, (p. 190-191)