Los días terrenales

Sobre la situación en Medio Oriente. II. Resistan mientras puedan

Esa fue la lapidaria frase de Crhistopher Hitchens en 2009. Resistan mientras puedan. Ya van a ser veinte años y cuánta razón tenía. Lo vio venir perfectamente bien. El gran Christopher Hitchens (1949-2011), que en su momento dijo que se había hecho socialista a través del estudio de la historia, tomando partido por las batallas sobre el industrialismo, la guerra y el imperio.

Socialista. Hitchens era socialista y admiraba al Ché Guevara, por tanto nadie puede catalogarlo de derecha o de “ultra-derecha”, la etiqueta favorita del fanatismo progre, maniqueo y postmoderno y uno de los mitos más obscuros y confusos que puede haber hoy en día, y que una vez que es puesto como criterio en una conversación de tipo político, la que sea, puedes estar seguro de que no habrá discusión alguna ni argumento que valga trátese de lo que se trate. La condena y la superioridad moral además de la chocante ironía de quien pone el término en la mesa le cierra las puertas al diálogo, al conocimiento y a la dialéctica misma.

El video puede verse en internet fácilmente. ‘No podemos tener predicadores o capellanes subsidiados por un estado’, le decía con valentía y arrojo políticamente incorrecto Hitchens a su audiencia (seguramente en Inglaterra), refiriéndose al sistema de mezquitas construidas en capitales o ciudades occidentales como Londres, Hamburgo, París, Sidney o Estocolmo con financiamiento de estados musulmanes como Qatar, Turquía, Irán o Arabia Saudita.

Y continuaba: ‘Ríndanse o entréguense a su peor enemigo y paguen por la soga que los va a ahorcar. Este es un asunto muy importante, damas y caballeros. Y yo les ruego: resistan mientras puedan, antes de que el derecho a quejarse se les arrebate, que es lo que sigue. Les van a decir: no puedes quejarte, porque eres islamófobo. El término ya ha sido introducido en la cultura, como si fuera una acusación de odio racial o de fanatismo, mientras que de lo que se trata es de la objeción a las prédicas de una religión absolutista y extremista. Cuidado con estos síntomas, que no son síntomas de rendición, comúnmente ofrecidos de manera ecuánime, aduladora y ecuménica por hombres de Dios en otros hábitos, cristianos o judíos. Estos son los que mantendrán abiertas las puertas a los bárbaros. Los bárbaros nunca toman una ciudad sino hasta que alguien les mantiene abiertas las puertas, y serán sus propios curas o pastores y sus propias autoridades multiculturales los que lo harán por ustedes. Resistan mientras puedan. Y si se preguntan qué es lo que pasará si no lo hacen, miren cómo un equipo de criquet en Middlesex tuvo que cambiar de nombre a la fuerza porque durante años se llamó los “Cruzados de Middlesex” para no ofender a una “religión de paz”… Resistan mientras puedan.’

Eso lo dijo Hitchens hace veinte años. Lo vio venir perfecto. Se daba cuenta de que no era una cuestión solamente de petróleo, rasgo geopolítico distintivo y clave de la totalidad de Medio Oriente y fundamental, por tanto, para la economía política del planeta entero. En parte lo es, desde luego. Pero no sólo.

Tampoco era una cuestión solamente de política interna de Estados Unidos, de “politiquería” como dicen muchos o de “pequeña política”, como decía Gramsci. Puede que lo sea también en parte, pero no en su totalidad.

No era ni es entonces una cuestión ni solamente política ni solamente económica o una mezcla de las dos. Era y es una cuestión civilizatoria, y en el núcleo de toda civilización está la religión creamos o no en Dios. En mi caso yo no creo pues soy, como expliqué aquí la semana pasada, ateo esencial radical aunque católico, es decir, que distingo lo que es una plataforma protestante, una católica, una budista o una islámica al margen de que Dios no exista ni pueda existir.  

Huntington lo detectó también cuando cayó la Unió Soviética. El problema del futuro del mundo, dijo, será civilizatorio, y por tanto religioso. Eso es lo que está en juego en esta guerra. El secretario Marco Rubio, católico practicante, lo ha dicho decenas de veces en los mismos términos usados categóricamente por el socialista ateo Christopher Hitchens hace casi veinte años: el régimen iraní –no el pueblo iraní sino el régimen iraní– está en guerra con Estados Unidos, Israel y Occidente desde 1978, que es cuando se instaló una teocracia de clérigos radicales que, desde coordenadas occidentales, por supuesto que son, ellos sí, de extrema derecha.

¿Por qué todo el mundo está fastidiando en Occidente un día sí y otro también con lo de la extrema derecha y el “discurso de odio” también y por cierto, ¿se dan cuenta?, y nadie utiliza la categoría para hablar del régimen iraní? ¿Qué me pasaría a mí, por ejemplo, si escribiera y dijera públicamente en Teherán o Islamabad que soy ateo radical y que Dios no existe ni puede existir?  

Resistan mientras puedan, les dijo Hitchens a sus oyentes aquella vez. Resistan mientras puedan.

Publicación original de El Independiente