Los días terrenales

Trump 2.0, MAGA y México XV. Lombardo y la Mesa del 47

En la década de los 40 del siglo pasado, el bloque gobernante emanado de la Revolución mexicana tuvo un ajuste dialéctico que demarcó una línea de antagonismo interno que habría de desembocar cuarenta años después en la ruptura histórica que Tello y Cordera diagnosticaron y caracterizaron como la establecida entre una opción neoliberal y una opción nacionalista. De 1988 a 2018, la opción que se impuso al mando del Estado mexicano fue la neoliberal. 

El ajuste dialéctico en cuestión cristalizó en la tercera metamorfosis del partido en el poder, que emergió primero como Partido Nacional Revolucionario en 1929 como pacto de los generales de la Revolución, se transformó luego con Lázaro Cárdenas en 1938 en Partido de la Revolución Mexicana como pacto con los sectores fundamentales del Estado: el obrero, el campesino, el popular y el militar para pasar a una tercera metamorfosis bajo las siglas de Partido Revolucionario Institucional como pacto con el capital nacional.

Yo sostengo que el ajuste de los 40 es decisivo para los efectos de entender las claves de la actual disputa por la nación bajo las coordenadas de la 4T.

Cuando Miguel Alemán ganó la presidencia de México en 1946 y ejecutó la última metamorfosis del partido –de PRM a PRI–, Vicente Lombardo Toledano, el gran teórico marxista, líder obrero y aliado estratégico del nacionalismo revolucionario cardenista, convocó a una Mesa Redonda de marxistas mexicanos para evaluar los “Objetivos y táctica del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”, reuniéndolos por siete días en enero de 1947 en el Palacio de Bellas Artes y el Sindicato Nacional de Telefonistas.

Vale la pena recordar el planteamiento inicial de Lombardo con relación al desarrollo del capitalismo en Estados Unidos a la altura de 1947 –caracterizado naturalmente como imperialismo norteamericano– para traerlo hasta el contexto geopolítico presente:

‘La característica en los Estados Unidos es la del crecimiento de los monopolios durante la segunda guerra mundial. Este fortalecimiento de los monopolios ha producido de un modo fatal un cambio de carácter político. Es decir, aun cuando presentados los hechos de una manera muy esquemática, podríamos afirmar que el crecimiento de los monopolios, su gran desarrollo, su enorme desenvolvimiento, los empuja hacia la toma del poder político. ¿Cuáles son los efectos de estos hechos, de estos hechos económicos y políticos? Hay desde luego, aunque constituye un efecto en el campo económico, de una enorme importancia: los planes, los programas de carácter económico, de acuerdo con los cuales el capital americano tendría una importancia hegemónica en el mundo. El llamado plan Clayton, que fue presentado en la Conferencia de Cancilleres de los países americanos (Chapultepec, 1945), que pretendía en la práctica que los países de la América Latina mantuvieran su estructura económica actual y no aspiraran a un rápido desenvolvimiento industrial, particularmente mediante el sistema de la reducción de tarifas aduaneras en los nuevos centros de producción. Ese propósito del plan Clayton para los países americanos ha sido ampliado al mundo entero en un nuevo plan, formulado también por el señor Clayton… y presentado como un deseo de los Estados Unidos. Este nuevo plan Clayton de carácter mundial, también presentado en su meollo de un modo esquemático, podría decirse que consiste en pedir que el mundo se mantenga en lo porvenir inmediato como hasta hoy, para que el enorme volumen de la producción industrial de los Estados Unidos tenga mercados asegurados en todas partes, para que el capital sobrante de los Estados Unidos tenga mercados seguros de inversión y para que la enorme maquinaria industrial de los Estados Unidos tenga aseguradas sus fuentes de materias primas.’ (Mesa Redonda de los Marxista Mexicanos, 1982).

Ahora vemos que ese plan duró más o menos 40 años, pero con la globalización de la economía la tendencia se invirtió, Estados Unidos se desindustrializó y China se convirtió en el motor productivo del mundo.

Publicación original de El Independiente