A partir de su aparición al inicio de este año, de La extraña felicidad y otros textos literarios (Ediciones del Lirio, 2024, 204 páginas) hemos hecho ya dos presentaciones: en la FIL de Minería primero, en donde me acompañaron Tania Hernández, Sebastián Pineda y mi editor, Raúl Mendieta, y en la ciudad de Querétaro después (restaurante María Dolores, centro histórico), en donde me acompañaron mis queridos Maru Herrera y Félix Martínez. Este próximo viernes 29, al punto de las siete de la noche, estaremos mi también querido amigo Oscar Novella y yo en la cantina El Retiro, en el centro histórico de Zacatecas, en un conversatorio organizado para los mismos efectos.
Cabe mencionar que la naturaleza de los lugares en los que nos hemos estado presentando en una suerte de itinerancia literaria, y donde nos encantará seguir haciéndolo (cantinas, cafés y restaurantes populares a los que queremos ir añadiendo librerías de viejo y recintos antiguos como la Casa Rivas Mercado o galerías independiente), son los más idóneos para el tipo de libro y de conversación libre y distendida que queremos detonar con él.
Los comentarios de Tania y Sebastián están ya publicados en mi blog, pues además de la gentileza que tuvieron de leerme, se tomaron también el tiempo para ponerlo por escrito. De Maru Herrera y Félix Martínez solo contamos con su testimonio oral, razón por la cual quiero comentar aquí algunas de las cosas que dijeron y las que yo, a mí vez, fui anotando al compás de sus exposiciones. Espero no tergiversar demasiado y groseramente el sentido de sus palabras, que por lo demás agradezco tanto.
Para Maru Herrera, La extraña felicidad es ante todo un conjunto de ejercicios de admiración determinados por una suerte de pasión por la sintaxis, la forma y la orquestación verbal, así como también por una dialéctica de los contenidos expresada en función de la polaridad que se genera a partir de una serie de repudios con arreglo a la confrontación con los cuales se dispara una constelación de admiraciones, en efecto, que a su vez dan vida al desarrollo del entendimiento (la “emoción de entender”, fueron sus palabras) como resultado de un conjunto determinado de preguntas filosóficas.
La belleza retórica aparece entonces, a los ojos de Maru Herrera, como una dimensión constitutiva de mi criterio fundamental de aproximación a la literatura, que se desdobla luego en la segunda parte en ejercicios de creación libre de textos de prosa poética como complemento de una primera parte en la que, en los autores y obras comentadas, he ocultado todo lo que he cavado durante años para traer a la luz solamente lo que, para mí, es oro.
Félix Martínez, por su parte, nos presentó una figura digamos que dilemática para tratar de encapsular el sentido que a su juicio coordina o concentra la totalidad de los textos de La extraña felicidad bajo la forma de la pregunta por saber si ‘hay fuego en el paraíso, o si el paraíso es puro fuego’, queriendo decir con esto, podríamos acaso pensar, que o bien se trata de que dentro de la belleza estética (formal) de los textos literarios analizados por mí hay una serie de pasiones políticas fundamentales que yo fui encontrando o rastreando, o es más bien que la belleza estética seleccionada por mí lo es pero porque es ella misma la manifestación sola y pura de la pasión política, explicándonos luego que el arribo a semejante planteamiento se debió al hecho de haberse cruzado con una certeza al parecer categórica en todo mi sistema de lectura, por llamarlo de algún modo, a la luz del cual ‘los acontecimientos del hombre deben de estar incrustados en un gran destino’, y que ese y ese sólo es el criterio a partir del cual yo puedo valorar positivamente una obra o autor determinado, o desechar a algún otro por no estar a la altura de esta exigencia de genuina naturaleza histórica.
La extraña felicidad y otros textos literarios consta de treinta y dos ensayos breves de crítica literaria y treinta y una viñetas, también breves, de prosa poética.
A partir de su aparición al inicio de este año, de La extraña felicidad y otros textos literarios (Ediciones del Lirio, 2024, 204 páginas) hemos hecho ya dos presentaciones: en la FIL de Minería primero, en donde me acompañaron Tania Hernández, Sebastián Pineda y mi editor, Raúl Mendieta, y en la ciudad de Querétaro después (restaurante María Dolores, centro histórico), en donde me acompañaron mis queridos Maru Herrera y Félix Martínez. Este próximo viernes 29, al punto de las siete de la noche, estaremos mi también querido amigo Oscar Novella y yo en la cantina El Retiro, en el centro histórico de Zacatecas, en un conversatorio organizado para los mismos efectos.
Cabe mencionar que la naturaleza de los lugares en los que nos hemos estado presentando en una suerte de itinerancia literaria, y donde nos encantará seguir haciéndolo (cantinas, cafés y restaurantes populares a los que queremos ir añadiendo librerías de viejo y recintos antiguos como la Casa Rivas Mercado o galerías independiente), son los más idóneos para el tipo de libro y de conversación libre y distendida que queremos detonar con él.
Los comentarios de Tania y Sebastián están ya publicados en mi blog, pues además de la gentileza que tuvieron de leerme, se tomaron también el tiempo para ponerlo por escrito. De Maru Herrera y Félix Martínez solo contamos con su testimonio oral, razón por la cual quiero comentar aquí algunas de las cosas que dijeron y las que yo, a mí vez, fui anotando al compás de sus exposiciones. Espero no tergiversar demasiado y groseramente el sentido de sus palabras, que por lo demás agradezco tanto.
Para Maru Herrera, La extraña felicidad es ante todo un conjunto de ejercicios de admiración determinados por una suerte de pasión por la sintaxis, la forma y la orquestación verbal, así como también por una dialéctica de los contenidos expresada en función de la polaridad que se genera a partir de una serie de repudios con arreglo a la confrontación con los cuales se dispara una constelación de admiraciones, en efecto, que a su vez dan vida al desarrollo del entendimiento (la “emoción de entender”, fueron sus palabras) como resultado de un conjunto determinado de preguntas filosóficas.
La belleza retórica aparece entonces, a los ojos de Maru Herrera, como una dimensión constitutiva de mi criterio fundamental de aproximación a la literatura, que se desdobla luego en la segunda parte en ejercicios de creación libre de textos de prosa poética como complemento de una primera parte en la que, en los autores y obras comentadas, he ocultado todo lo que he cavado durante años para traer a la luz solamente lo que, para mí, es oro.
Félix Martínez, por su parte, nos presentó una figura digamos que dilemática para tratar de encapsular el sentido que a su juicio coordina o concentra la totalidad de los textos de La extraña felicidad bajo la forma de la pregunta por saber si ‘hay fuego en el paraíso, o si el paraíso es puro fuego’, queriendo decir con esto, podríamos acaso pensar, que o bien se trata de que dentro de la belleza estética (formal) de los textos literarios analizados por mí hay una serie de pasiones políticas fundamentales que yo fui encontrando o rastreando, o es más bien que la belleza estética seleccionada por mí lo es pero porque es ella misma la manifestación sola y pura de la pasión política, explicándonos luego que el arribo a semejante planteamiento se debió al hecho de haberse cruzado con una certeza al parecer categórica en todo mi sistema de lectura, por llamarlo de algún modo, a la luz del cual ‘los acontecimientos del hombre deben de estar incrustados en un gran destino’, y que ese y ese sólo es el criterio a partir del cual yo puedo valorar positivamente una obra o autor determinado, o desechar a algún otro por no estar a la altura de esta exigencia de genuina naturaleza histórica.
La extraña felicidad y otros textos literarios consta de treinta y dos ensayos breves de crítica literaria y treinta y una viñetas, también breves, de prosa poética.
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