Y vale sólo por virtud

Y el alma se complace y se recrea en este primoroso ejemplario para hombres de letras y de ciencias contenido en el recinto espiritual de Su Excelencia el Poeta, Prosista, Investigador y Estudiante (y por ello cada día más maestro) señor licenciado don Alfonso Reyes. Otros merecen nuestra envidia y nuestra admiración; éste merece nuestra envidia, nuestra admiración y nuestro cariño. Poseído por el inquietante anhelo de lo que se halla lejos o está más alto, me lo imagino, y entreveo, además, la misma ansia, pero más aguda, de llegar a donde no es posible. Y que al mismo tiempo, a la misma hora en que sueña con lo inaccesible -o nada más distante- y esto le da nostalgia, tiene puestas las manos (“sus dos manos”) en lo próximo, en lo pequeño y en lo que apenas vale, y vale sólo por virtud, por merced del cariño que él les tiene.

Efrén Hernández, ‘Alfonso Reyes’, Fábula, núm. 9 (septiembre de 1934).