Los días terrenales

Expediente Nicolás Maduro: primeras evidencias

1. El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro el fin de semana pasado (3 y 4 de enero de 2026) por un comando militar estadounidense estacionado desde hace semanas frente a las costas de Venezuela ha sido el más importante acto de agresión imperial de la historia reciente en nuestro hemisferio, con significados de alta implicación geopolítica y doctrinaria que es imperativo diagnosticar con la mayor crudeza y realismo posibles.

A continuación algunas evidencias preliminares planteadas solamente como premisa de análisis.

2. Es evidente que la soberanía de un Estado político nacional se defiende únicamente con las armas, no con las palabras ni con el derecho (sobre todo el internacional), que en el terreno de la estricta dialéctica geopolítica de imperios se reducen a subgéneros de la literatura fantástica como bien ha dicho Juan Manuel de Prada en su columna del 5 de enero pasado en el ABC bajo el título ‘En Venezuela, como en España’: ‘Habría que empezar recordando –nos dice– que el derecho internacional, en un mundo dominado por el anglosionismo, es una rama de la literatura fantástica’.

3. Nos guste o no y dicho lo anterior, mientras en Hispanoamérica no se tenga poderío militar de entidad –lo que obviamente supone la posesión de armamento nuclear– cualquier otra potencia, si lo decide, Estados Unidos la primera, podrá hacer con nuestras naciones, nuestros recursos y nuestra soberanía lo que les dé la gana tal como estamos viendo en Venezuela (expediente Maduro) o tal como hace décadas lo vimos en Panamá (expediente Noriega).

4. Da igual si un presidente es autoritario o dictador, o si gana elecciones o no o si es un narco o no, pues, como dice de Prada otra vez: ‘Para justificar el secuestro … los yanquis han montado el “relato” del “narcoterrorismo” como en otra ocasión montaron el de las “armas de destrucción masiva”, pues, como nos enseña cierto maestro de la propaganda, cualquier intoxicación que se precie debe adaptar su nivel a sus destinatarios más imbéciles.’

5. Es evidente que, tal como ha afirmado la congresista republicana por Georgia y exaliada de Trump Marjorie Taylor Greene, la verdadera tragedia de muertes por drogas en Estados Unidos se debe a la pandemia de fentanilo, no a la cocaína, por tanto, las acciones contra Venezuela han sido y son realizadas exclusivamente por el petróleo y los yacimientos de minerales raros de la cuenca del Orinoco para favorecer a las élites de bancos, el complejo militar industrial y los altos ejecutivos de las grandes petroleras, y no necesariamente al pueblo trabajador de Estados Unidos, ni tampoco al de Venezuela.

6. Las acciones contra Maduro y el bloque bolivariano están hechas también para detener el avance geoestratégico de China y Rusia tanto en Venezuela como en el continente, pero sobre todo para detener el avance del islamismo radical (Hezbolá, Hamas, Irán) cuya infiltración ideológica y cultural está codificada en el palestinismo político como peligrosa bandera “anti-occidente” roji-verde (progresismo “crítico” + islamismo, conocido también como islamoizquierdismo), desarrollada por lunáticos “decoloniales” anti-occidente como Dussel, Grosfoguel y discípulos, y la obsesión enfermiza (y en el límite antisemita, aunque siempre se quiera negar) por el estado de Israel (con o sin Netanyahu).

7. Es evidente que María Corina Machado y todos los que la han apoyado, comité del Premio Nobel incluido, son ya candidatos al Tonto Útil del año o de la década, y que el desprecio de Trump y su gabinete hacia ella y lo que representa es contundente y bien merecido.

8. La hegemonía política del chavismo se ha logrado consolidar en todos estos años. Secuestraron al presidente, pero no han derrocado aún al bloque histórico chavista.

9. Para que México y toda Hispanoamérica logren una potencia geopolítica real (económica, industrial y militar) que nos permita negociar una paz desde una posición decorosa de fuerza, y no desde la sumisión (o inspiramos temor o respeto, de lo contrario dejamos de ser un Estado), solamente es viable una Nueva Tercera Posición, es decir, sin dependencias externas (ni Rusia, ni China, ni mucho menos Irán), y solamente México, Argentina y Brasil tienen la fuerza para constituirse juntos como su motor estratégico. 

Publicación original de El Independiente