Por Carlos Martínez
(Variaciones de Asterión)
Seguro de la noche, de que acaso algunas horas me pertenecían, caminé por las calles dibujando, sin saberlo, el laberinto en que podía perderme. Deambulé el tiempo suficiente para recorrer pasajes, abrir puertas, dormir en habitaciones vacías. Muchas de esas horas se construyeron de minutos prolongados, extraños momentos en los que no siempre tuve el privilegio de pensar porque me entregué al hecho estético de contemplar un gesto.
Papeles sin clasificar
Por Carlos Martínez
(Variaciones de Asterión)
Seguro de la noche, de que acaso algunas horas me pertenecían, caminé por las calles dibujando, sin saberlo, el laberinto en que podía perderme. Deambulé el tiempo suficiente para recorrer pasajes, abrir puertas, dormir en habitaciones vacías. Muchas de esas horas se construyeron de minutos prolongados, extraños momentos en los que no siempre tuve el privilegio de pensar porque me entregué al hecho estético de contemplar un gesto.
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