Por Carlos Martínez
Nunca estoy cabalmente en ninguna parte, conduzco mis pasos hacia los sitios que me son de alguna manera lugares de costumbre, y en la trayectoria inevitable del orden establecido de los días, me consumo en pensamientos que se deshacen apenas y comienzan; recorro las calles con ánimo de vagabundo, lamo las horas muertas en las que me es lícito el anodino placer de una fragancia. Estiro los minutos, persigo una sombra, mendigo una caricia.
Papeles sin clasificar
Por Carlos Martínez
Nunca estoy cabalmente en ninguna parte, conduzco mis pasos hacia los sitios que me son de alguna manera lugares de costumbre, y en la trayectoria inevitable del orden establecido de los días, me consumo en pensamientos que se deshacen apenas y comienzan; recorro las calles con ánimo de vagabundo, lamo las horas muertas en las que me es lícito el anodino placer de una fragancia. Estiro los minutos, persigo una sombra, mendigo una caricia.
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