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Colección Grandes Pensadores de Gredos.

Comentario.

Este es el índice de la colección Grandes Pensadores de la editorial Gredos. La presentación corre a cargo de Emilio Lledó, que suponemos es también el director de la misma.

Se trata de una antología realizada desde la clásica perspectiva histórico-doxográfica o filológica, que parte de una supuesta neutralidad objetiva desde el punto de vista filosófico para acomodar a los autores cronológicamente según un esquema de fases históricas que también se supone neutral o exenta. Es inmediata la pregunta por los que no están: ¿por qué Ortega nada más y no Gustavo Bueno, superior por todos los lados a Wittgenstein, que sí está? ¿Por qué nada más Descartes y no Gomes Pereira? ¿Y dónde está Feijoo? ¿Y acaso no habría valido la pena incluir a Adorno, a Heidegger o a Brentano o a Russell?

También es evidente, o más bien lamentable, por no decir patético –pues estamos ante un proyecto editorial español-, la ausencia de una tradición española, o de pensamiento en español en la colección, que no ha sido capaz de reconocer quien realiza la selección (Lledó y compañía, suponemos), habiendo sido, en cambio, capaz de reconocer una corriente británica (empirismo británico), francesa (ilustración) o alemana. Es un complejo histórico tremendo (“en España pensar es traducir”, dijo en algún momento Gustavo Bueno), que es necesario remontar y destruir. En esas estamos.

No se pierde nada, en todo caso, si se toma nota de los autores y obras aquí seleccionadas, la noticia y estudio de los cuales no puede no sernos de utilidad en orden a contribuir a ese crecer en el conocimiento que define, para Isidoro de Sevilla, la idea de progreso individual.

Los prólogos y estudios introductorios de la antología han sido realizados por especialistas como Javier Gomá, Isidoro Reguera o, entre otros, Carlos García Gual. Las traducciones son las también ya clásicas de Miguel de Unamuno, José Gaos, Manuel García Morente, Manuel Sacristán, Emilio Lledó o Andrés Sánchez Pascual.


En compañía de los clásicos.

Emilio Lledó.

Se les llama “Grandes Pensadores” y no podemos por menos de pensar qué significa esa grandeza y ese pensamiento. La historia de la filosofía tiene ejemplos abundantes: Aristóteles, Erasmo, Descartes, Spinoza, Voltaire, Hume, Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, y tantos otros.

Suponemos que “grande” quiere decir, en estos casos, que las obras que nos legaron se ven realmente. Se ven desde lejos. No importa el tiempo que nos separa de ellos; su grandeza es poder ser vistos siempre, estar siempre presentes. Los problemas que plantearon, los temas por los que se preocuparon, siguen siendo nuestros. La continuada cercanía con esos pensadores clásicos significa que no envejecen, y que lo que pretendieron enseñarnos era una nueva forma de mirar que sigue llena de luz, y ampliando el horizonte de cada existir individual, de cada sociedad. Por eso su presencia es tan cercana.

La palabra “clásico” viene etimológicamente del latín classis, classicus, que era el clarín que convoca y, al mismo tiempo, el ciudadano de primera clase, no por su eventual poder económico sino, sobre todo, porque era alguien ejemplar y que, por ello, podíamos mirarnos en él para ser mejores. Este modelo y su ejemplaridad tienen que seguir latiendo en la vida intelectual, en la vida política. Uno de esos “clásicos” de la filosofía había dicho que el verdadero sustento de la existencia humana es la honradez, la justicia, “el llegar a ser un hombre decente”.

El pensamiento no es, pues, una visión fuera de la realidad. Esa primera mirada con la que se inició la filosofía era una reflexión crítica, un análisis, una indagación sobre los fundamentos de la realidad que nos circunda, del cuerpo que nos sostiene, de cómo se han formado nuestras ideas, de por qué pensamos lo que pensamos, por qué somos lo que somos. Junto a ello, ese maravilloso mundo de los conceptos que fundan la cultura: la Verdad, la Justicia, el Bien, la Belleza.

Los pensadores que vamos a leer en esta colección que va desde Platón hasta Wittgenstein son, pues, el pórtico para una ejemplaridad que no promete eternidad alguna más allá de las fronteras de nuestra propia vida, pero que “nos deja esquivar, con su firmeza y continuidad, las paredes del tiempo y acariciar en el silencioso murmullo de las letras, las espaldas de no sabemos bien qué extraña forma de eternidad”.

Es admirable que la editorial Gredos se haya arriesgado en este empeño de promover la lectura de los clásicos de la filosofía. Sobre todo en estos tiempos en que se ha alejado, casi impedido, su estudio en la formación de nuestros jóvenes. Este desapego de las humanidades es una agresión al enriquecimiento intelectual, a la libertad y el cultivo –la cultura- del sentido crítico necesario en toda sociedad verdaderamente democrática.

Una palabra esencial en los comienzos de la filosofía fue el asombro –la thaumasía. Estos clásicos alimentan la compañía de quienes nos mantienen alerta, asombrados siempre, para no caer en la manipulación a que, tantas veces, nos somete la ignorancia, la trivialización de la cultura a que nos condenan los hechiceros del submundo intelectual.

Es asombroso también que podamos seguir hablando con los clásicos como si fueran nuestros contemporáneos. Admirable que una generación de especialistas haya ofrecido a nuestros ojos, en excelentes traducciones, esa impagable posibilidad de diálogo, abierta a las humanidades, a la formación de ciudadanos reflexivos, capaces de afrontar críticamente y con entusiasmo los retos del futuro.


 

El pensamiento griego clásico.

Platón. Atenas, 428/7 a.C. – 347 a.C.

Diálogos, Cartas. Prólogo de Carlos García Gual; estudio introductorio de Antonio Alegre Gorri.

Aristóteles. Estagira, 384 a. C. – Calcis, 322 a.C.

Protréptico, Metafísica, Física, Acerca del alma, Poética, Ética a Nicómaco, Política. Estudio introductorio de Miguel Candel.

El fin de la filosofía antigua.

Cicerón. Arpino, 106 a.C. – Gaeta, 43 a.C.

Del supremo bien y del supremo mal, Disputaciones tusculanas. Estudio introductorio de David Morán.

Séneca. Córdoba, Bética, 4 d.C. – Roma, 65 d.C.

Diálogo, Consolaciones, Epístolas morales a Lucilio. Estudio introductorio de Juan Manuel Díaz Torres.

Plotino. Licópolis, Egipto, 205 d.C. – Campania, 207 d.C.

Enéadas (selección). Estudio introductorio de Ignacio Guiu.

La filosofía medieval.

San Agustín. Tagaste, Numidia, 354 – Hippo Regius, Numidia, 430.

Confesiones, Contra los académicos. Estudio introductorio de Salvador Antuñano Alea.

Santo Tomás de Aquino. Roccasecca, Reino de Sicilia, 1225 – Fossanova, Estados Pontificios, 1274.

Suma de teología (selección), Suma contra los gentiles (selección). Estudio introductorio de Eudaldo Forment.

Humanismo y renacimiento.

Erasmo. Rotterdam, Borgoña, 1466 – 1536.

Enquiridión, Elogio de la locura, Coloquios. Estudio introductorio de Jordi Bayod y Joaquim Parellada.

Maquiavelo. República de Florencia, 1469 – 1527.

El príncipe, Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Estudio introductorio de Juan Manuel Forte Monge.

Bruno. Nola, Reino de Nápoles, 1548 – Roma, Estados Pontificios, 1600.

La cena de las cenizas, De la causa, el principio y el uno, Del infinito: el universo y los mundos. Estudio introductorio de Miguel Ángel Granada.

La metafísica del racionalismo.

Pascal. Clermont-Ferrand, Francia, 1623 – París, Francia, 1662.

Pensamientos, Las provinciales, Opúsculos, Cartas, Obras matemáticas, Obras físicas. Estudio introductorio de Alicia Villar Ezcurra.

Descartes. La Haya en Turena, Francia, 1596 – Estocolmo, Suecia, 1659.

Reglas para la dirección del espíritu, Investigación de la verdad por la luz natural, Discurso del método, Las pasiones del alma, Tratado del hombre, Meditaciones metafísica, Conversación con Burman, Correspondencia con Isabel de Bohemia. Estudio introductorio de Cirilo Flórez Miguel.

Espinosa. Ámsterdam, Holanda, 1632 – La Haya, Holanda, 1677.

Ética, Tratado teológico-político, Tratado político. Estudio introductorio de Luciano Espinosa.

Leibniz. Leipzig, Electorado de Sajonia, 1646 – Hanóver, Electorado de Hanóver, 1716.

Discurso de metafísica, Monadología, Escritos. Estudio introductorio de Javier Echeverría.

El empirismo británico.

Hobbes. Westport cerca de Malmesbury, Wiltshire, Inglaterra, 1588 – Derbyshire, Inglaterra, 1679.

Leviatán. Estudio introductorio de José Rafael Hernández Arias.

Locke. Wrington, Somerset, Inglaterra, 1632 – Essex, Inglaterra, 1704.

Ensayo sobre el entendimiento humano, Segundo tratado sobre el gobierno, Escritos sobre la tolerancia. Estudio introductorio de Agustín Izquierdao.

Berkeley. Condado de Kilkenny, Irlanda, 1685 – Oxford, Inglaterra, 1753.

Tratado sobre los principios del conocimiento humano, Alcifrón. Estudio introductorio de Carlos Mellizo.

Hume. Edimburgo, Escocia, 1711-1776.

Tratado de la naturaleza humana. Estudio introductorio de José Luis Tasset.

La Ilustración francesa.

Voltaire. París, Francia, 1694 – 1778.

Cartas filosóficas, Diccionario filosófico, Memorias, Opúsculos, Cuentos. Prólogo de Fernando Savater; estudio introductorio de Martí Domínguez.

Rousseau. Ginebra, República de Ginebra, 1712 – Ermenonville, Francia, 1788.

Discurso sobre las ciencias y las artes, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, El contrato social, Emilio o la educación. Estudio introductorio de Sergio Sevilla.

La filosofía trascendental y el idealismo.

Kant. Königsberg, Prusia, 1724 – 1804.

Crítica de la razón pura, Metafísica de las costumbres, Crítica de la razón práctica, El conflicto de las facultades, Crítica del juicio, El fin de todas las cosas, Hacia la paz perpetua. Estudios introductorios de José Luis Villicañas y Maximiliano Hernández.

Herder. Mohrungen, Prusia, 1744 – Weimar, Sajonia-Weimar, 1803.

Ensayo sobre el origen del lenguaje, Otra filosofía de la historia para la educación de la humanidad, Ideas para la filosofía de la historia de la humanidad. Estudio introductorio de Pedro Ribas.

Fichte. Rammenau, Sajonia, 1762 – Berlín, Prusia, 1814.

Fundamentos de toda doctrina de la ciencia, Discursos a la nación alemana. Estudio introductorio de Faustino Oncina Coves.

Hegel. Stuttgart, Württemberg, 1770 – Berlín, Prusia, 1831.

Fenomenología del espíritu, Diferencias entre los sistemas de Fichte y Shelling, Lecciones de la Filosofía de la Historia. Estudio introductorio de Volker Rühle.

Schelling. Leonberg, Württemberg, 1775 – Bad Ragaz, Suiza, 1854.

Sistema del idealismo trascendental, Las edades del mundo. Estudio introductorio de Raúl Gabás.

Grandes filósofos del siglo XIX.

Schopenhauer. Danzig, Polonia, 1788 – Frankfurt, Confederación Germánica, 1860.

El mundo como voluntad y representación I y II. Estudio introductorio de Luis Fernando Moreno Claros.

Kierkegaard. Copenhague, Dinamarca, 1813-1855.

Diapsálmata, Repercusión de la tragedia antigua en la moderna, La validez estética del matrimonio, Temor y temblor. Estudio introductorio de Darío González.

Marx. Tréveris, Prusia, Confederación alemana, 1818 – Londres, Reino Unido, 1883.

Textos de economía y filosofía, Manuscritos de París, Manifiesto del partido comunista. Estudio introductorio de Jacobo Muñoz.

Nietzsche. Röcken-bei-Lützen, Prusia, 1844 – Weimar, Imperio alemán, 1900.

El nacimiento de la tragedia, El caminante y su sombra, La ciencia jovial, Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal, La genealogía de la moral, El crepúsculo de los ídolos, El anticristo. Estudio introductorio de Germán Cano.

Pensadores del siglo XX.

Ortega y Gaset. Madrid, España, 1883 – 1955.

Meditaciones del Quijote, ¿Qué es filosofía?, La rebelión de las masas, En torno a Galileo, Historia como sistema, Ideas y creencias, La idea de principio en Leibniz. Prólogo de Javier Gomá Lanzón; estudio introductorio de José Lasaga Medina.

Wittgenstein. Viena, Imperio austrohúngaro, 1889 – Cambridge, Reino Unido, 1951.

Tractatus Logico-Philosophicus, Sobre la certeza, Investigaciones filosóficas, Diario filosófico, Diarios secretos, Movimiento del pensar, Zettel. Prólogo de Luis Fernando Moreno Claros; estudio introductorio de Isidoro Reguera.

Diciembre, 2015.